TDAH en niños: ¿Realidad o ficción?

TDAH en niños: ¿Realidad o ficción?

“Mi hijo no para de moverse… es hiperactivo”. “Cuando quiere sí que presta atención pero sólo a lo que le interesa”, “Lo del TDAH es un invento para vender medicamentos”, “Ahora resulta que todo el mundo tiene eso”,…

A día de hoy sigue habiendo mucho desconocimiento acerca de qué es el TDAH y con frecuencia oímos frases como las que acabamos de leer tanto en consulta como fuera de ella. Vamos a intentar esclarecer un poco qué es realmente y cómo se manifiesta el TDAH.

Muy bien… empecemos por el principio. ¿Esas letras mayúsculas que quieren decir?

El TDAH son las siglas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, un trastorno que ya fue clasificado en torno al 1900 y que hoy es reconocido internacionalmente por la comunidad médica y científica ( por ejemplo, por la OMS).

¿Y sólo aparece en los niños?

Aunque suele diagnosticarse en etapa infantil o adolescente que es donde nos vamos a centrar en este artículo, el TDAH perdura en el tiempo por lo que también los adultos lo padecen aunque con otra sintomatología.

En términos generales podemos decir que se caracteriza por tres síntomas:

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La puerta de salida

La puerta de salida

La puerta de salida

– María: Buenos días.
– Policía: Buenos días…
– María: Venía a poner una denuncia…
– Policía: Muy bien…nombre ¿por favor?
– María: María Gómez Lapiedra.
– Policía: ¿DNI?
– María: 2847682-Z.
– Policía: ¿Dirección?
– María: Calle Dolores número 15, 6-A, Valencia.
– Policía: Bien, dígame…
– María: Pues quiero denunciar malos tratos psicológicos… y físicos…
– Policía: Bien, ¿nombre de la persona a la que denuncia?
– María: María Gómez Lapiedra.
– Policía: ¿Perdón?
– María: María Gómez Lapiedra.
– Policía: Perdone… señora… esto… ¿es una broma esto?
– María: No señor, vengo a denunciarme a mí misma.

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Ansiedad y estrés ante exámenes

Ansiedad y estrés ante exámenes

La ansiedad es una respuesta de nuestro sistema nervioso ante estímulos amenazantes externos y tiene la función de activar nuestro organismo y prepararlo para su defensa ante estímulos potencialmente peligrosos para nuestra integridad física o emocional.

A veces esta respuesta de ansiedad se activa ante estímulos o situaciones que no suponen en sí mismos un peligro potencial, pero si que tienen un valor alto para las metas y la calidad de vida de la persona.

Los exámenes entran en la categoría de situaciones puntuales que la persona puede llegar a vivir con mucha ansiedad porque suponen la evaluación y el cierre de una asignatura completa o parte de los estudios de la persona.

En ocasiones suponen incluso el evento en el que el alumno decide su futuro, como en el caso de exámenes de final de curso, selectividad u oposiciones. (más…)

“Quiero que me digan lo que no me gusta escuchar”

“Quiero que me digan lo que no me gusta escuchar”

Leo esta brillante frase en el encabezamiento de una entrevista hecha al doctor Alejandro Jadad, toda una eminencia del campo médico, en el diario “La Vanguardia” y la leo de un tirón porque no hay una sola palabra que no me fascine de ella.

Y es que las palabras del doctor encierran la clave para la liberación de nuestras cadenas internas, aquellas que dirigen nuestra vida a través de nuestro subconsciente y de las que no tenemos ni idea.

El ilustre médico cuenta cómo tras enfrentarse a una grave enfermedad y superarla decidió vivir su propia vida tan de acuerdo consigo mismo que cuando fuera a morir no quisiera cambiar nada de ella… y se buscó cómplices para ello… es cuando la periodista Ima Sanchis le pregunta al ilustre médico que tipo de ayuda pidió a sus cómplices —Familia, amigos y compañeros de trabajo— y él responde con una inmensa sabiduría que no parece pertenecer a este mundo: “franqueza, que me digan lo que no deseo escuchar. Todos tenemos puntos ciegos en los que no somos capaces de ver cómo nos dañamos y dañamos a los demás. Les pedí que me guiaran para ser mejor compañero, padre, médico. Nos sentamos una vez al mes para hablar de ello”.  (más…)

Orientación cognitivo conductual: No estás sol@

Orientación cognitivo conductual: No estás sol@

¿Puede ayudarme un psicólogo de orientación cognitivo conductual?

La orientación cognitivo conductual puede ayudar cuando una persona se encuentra sufriendo emocionalmente (ansiedad, depresión, estrés…), teniendo problemas limitantes en sus relaciones con los demás (timidez, agresividad, malos tratos, dependencia…….) o conductas que no puede controlar y que trastornan su vida (trastornos de alimentación, adicciones…). Es entonces cuando el psicólogo o psicóloga de orientación cognitivo conductual puede ayudarnos a entender el origen y la evolución del problema  para, a continuación, llevarnos de la mano mediante el entrenamiento de las habilidades necesarias hasta la solución del problema y la recuperación del bienestar y La Paz interior necesaria para vivir una vida plena.

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S.O.S para padres separados: Qué hacer si mi hijo dice que echa de menos al otro progenitor

S.O.S para padres separados: Qué hacer si mi hijo dice que echa de menos al otro progenitor

S.O.S para padres separados: Qué hacer si mi hijo dice que echa de menos al otro progenitor

Los momentos bisagra que  pueden ayudar a los hijos a integrar la separación de los padres

Quizá uno de los momentos más duros para un padre/madre separado es aquel en que su hijo o hija está pasando un buen rato con él/ella y de repente le dice que echa de menos al otro. A veces es en el curso de momentos muy concretos (la hora de ir a dormir, la comida…) a veces durante el transcurso de todo un tramo horario (una actividad lúdica, estando malito…).

Los padres pueden sentirse en estos momentos culpables o celosos incluso del otro progenitor, pero es importante que lean estas expresiones como lo que son: una prueba de que su hijo se siente libre de decirle que echa de menos al otro sin miedo a que se enfade ni se ofenda por ello y una oportunidad de oro para demostrarle apoyo emocional y reforzar la idea en el niño de familia cohesionada a pesar de tener y vivir en dos hogares distintos.

Hay otra cosa muy positiva en estas situaciones: cuando un hijo está muy bien con un progenitor y muestra signos de echar de menos al otro, demuestra que tiene un adecuado vínculo con los dos, lo cual es un motivo de tranquilidad para el padre/madre, que puede recordar, en esos momentos, lo beneficioso que es para su hijo tener un adecuado apego con los dos progenitores.

Culturalmente tenemos un estilo emocional que tiende a desviar la atención de los sentimientos que nos resultan molestos hacia otras cosas, con la seguridad de que eso nos va a hacer sentir mejor. Así, si el niño dice a un progenitor que echa de menos al otro, es muy probable que reciba respuestas de tipo instrumental o resolutivo, “bueno, mira, no pasa nada, ahora lo que vamos a hacer es bajar al parque, que están tus amiguitos y te lo vas a pasar pipa”, “bueno, tranquilo, mira, ahora vamos a dormir que es muy tarde, y mañana vamos a casa de los primos”, o “ahora nos vamos tú y yo a tomarnos un helado…”

Y, en efecto, lo que podemos observar externamente es que poco después el niño está jugando con sus amiguitos o comiéndose un helado y riéndose, o durmiendo… y el progenitor respira aliviado porque “ya se le ha pasado la morriña”. Pero esa respuesta no suele cubrir la demanda emocional de empatía y apoyo que el hijo está necesitando en ese momento y que por su edad y nivel evolutivo  no tiene capacidad para gestionar, y aunque parezca que al niño se le ha olvidado, lo que suele ocurrir es que, más que “olvidar”, consiguen apartar y reprimir sus emociones, de modo que estas, pueden acumularse interiormente junto a otras sensaciones no resueltas creando malestar emocional.

“Mi hijo dice que echa de menos al otro progenitor”

¿Y cómo actuar para aprovechar la oportunidad que estas situaciones representan?

Esos delicados momentos dan una valiosa oportunidad al padre/madre para validar y acoger los sentimientos del niño proporcionándole seguridad y apoyo emocional, reforzando a la vez la estructura familiar Por ejemplo, imaginemos que el niño ha pasado un día genial con uno de sus progenitores y a la hora de ir a dormir de dice que echa de menos al otro. Veamos una forma de dirigir la conversación:

Hijo-hija: “Yo quiero estar con (mamá, papá)”:

Mamá, papá: “Es normal cariño, quieres mucho a (mamá, papá) y (mamá, papá) te quiere mucho a ti… ¿sabes que es estupendo tener un papá y una mamá que te queramos tanto? ¿y sabes que es estupendo que tú nos quieras a los dos tanto?…mira lo que podemos hacer, ¿te doy un truco? Cuando estas con papá disfruta mucho… mucho de estar con papá y cuando estás con mamá disfruta mucho… mucho de estar con mamá…ahora estás conmigo, así que vamos a darnos un abrazo laaaargo laaaargo los dos… y después, cuando tú quieras, vamos a leer un cuento …”

Esta acogida emocional de su revelación de sentimientos y un abrazo –cuya duración marca el hijo- es reconfortante para el niño, pero además actúa como una bisagra de oro emocional porque ayuda a imprimir en el niño una conciencia de familia cohesionada, aunque sus padres estén separados.

¿En qué podemos ayudarte?