“Mi hijo no para de moverse… es hiperactivo”. “Cuando quiere sí que presta atención pero sólo a lo que le interesa”, “Lo del TDAH es un invento para vender medicamentos”, “Ahora resulta que todo el mundo tiene eso”,…

A día de hoy sigue habiendo mucho desconocimiento acerca de qué es el TDAH y con frecuencia oímos frases como las que acabamos de leer tanto en consulta como fuera de ella. Vamos a intentar esclarecer un poco qué es realmente y cómo se manifiesta el TDAH.

Muy bien… empecemos por el principio. ¿Esas letras mayúsculas que quieren decir?

El TDAH son las siglas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, un trastorno que ya fue clasificado en torno al 1900 y que hoy es reconocido internacionalmente por la comunidad médica y científica ( por ejemplo, por la OMS).

¿Y sólo aparece en los niños?

Aunque suele diagnosticarse en etapa infantil o adolescente que es donde nos vamos a centrar en este artículo, el TDAH perdura en el tiempo por lo que también los adultos lo padecen aunque con otra sintomatología.

En términos generales podemos decir que se caracteriza por tres síntomas:

–       Hiperactividad. Una necesidad de estar en constante movimiento, hablar mucho, tener dificultad para relajarse… Es fácilmente identificable pero ¡ojo! también fácilmente confundible con el nerviosismo propio de un niño que, sencillamente, puede ser más activo que otro de su misma edad. Para saber si realmente estamos ante un niño que tiene hiperactividad hemos de realizar un diagnóstico diferencial para salir de dudas.

–       Impulsividad. Dificultad para controlar los impulsos: esperar su turno, respetar las normas en un juego, interrumpir a los demás, tocarlo todo…

–       Déficit de atención. Dificultad para mantenerla durante un tiempo prolongado, hacer bien las tareas escolares, seguir instrucciones,… Se distraen con facilidad y es frecuente que no terminen lo que empiezan.

Es importante tener en cuenta que no todos los niños iguales ni el TDAH se manifiesta de la misma forma en todas las personas. Esto implica que haya diferentes tipos dentro del trastorno basándonos en la combinación de los síntomas principales.

Entonces… ¿Puede que mi hijo tenga TDAH y no sea hiperactivo?

Efectivamente. Tendría un TDAH sin hiperactividad. Este subtipo es más frecuente en niñas.

¿Y qué otros subtipos hay?

–       Subtipo hiperactivo: Donde la hiperactividad es el síntoma predominante

–       Subtipo combinado: Donde aparecen los tres: hiperactividad, inatención e impulsividad.

¿Y esto por qué pasa? ¿Cuál es la causa?

A día de hoy aún no se ha esclarecido totalmente la causa del trastorno aunque todo parece indicar que se trata de una etiología multifactorial o lo que es lo mismo, a que aparece por múltiples factores tanto genéticos como ambientales.

¿Y que más les pasa a estos niños? Que sean nerviosos tampoco es tan grave…

Hemos de tener en cuenta que estamos ante algo más que la intranquilidad propia de un niño de corta edad. Nos enfrentamos a un verdadero trastorno que debemos tratar dado que tiene múltiples implicaciones y consecuencias.

–       Posiblemente tenga problemas en el colegio si no puede seguir el ritmo de las clases

–       Problemas con los demás niños

–       Desobediencia e irascibilidad

–       Repercusión en el ambiente familiar (por ejemplo pueden aparecer discusiones entre los progenitores y afectación del estado emocional de los padres).

–       Cambios de humor y otros problemas emocionales

–       Dificultad para planificarse y organizarse

–       Y un largo etcétera

Vale. Ya sé lo que es el TDAH. Y ahora, ¿qué hacemos?

Pues como a todos los problemas, ponerle solución. Para ello es fundamental el tratamiento psicológico. Durante el mismo se entrenarán las funciones más afectadas (atención, memoria, razonamiento,…), aprenderán técnicas de autocontrol y relajación, modificación de conducta, gestión de emociones, habilidades sociales…

Cada caso es único por lo que habrá que hacer un tratamiento individualizado y específico para cada paciente. Esto se combinará con tratamiento psicopedagógico y, en ocasiones, farmacológico.

¿Y con los padres que hacemos?

Los padres son parte esencial del tratamiento. Educar a un hijo es tremendamente difícil y las dudas sobre si se están haciendo las cosas bien o no pueden llevar a sentimientos de culpa, ansiedad e incluso, cuadros depresivos.

En consulta psicológica se les brindan a los padres unas series de herramientas para que puedan entender y comunicarse mejor con sus hijos. En pocas sesiones se pueden conseguir importantes cambios y avances tanto en el presente como en lo venidero.

¿Y por dónde empezamos?

Lo primero por una evaluación del niño donde veamos si realmente hay indicios de TDAH o no. En función de esto se propondrán unas pautas de intervención y se comenzará a trabajar.

En próximas entradas os iremos informando más acerca de este trastorno. Si os ha parecido interesante no dudéis en dar “like” y compartir.

 

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Fco. Javier Salgado

Licenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla y con amplia formación complementaria en el ámbito de la psicopatología infantil y las dificultades del aprendizaje. Ponente habitual en conferencias sobre psicología y docente en cursos y talleres para padres y/o cuidadores. Coordinador general del grupo de trabajo del COPCV de las innovadoras Jornadas Intergeneracionales de la Ciutat Vella de Valencia. Ejercicio de la psicología en el ámbito público y privado desde 2005 hasta el presente.

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